Los conflictos armados en Ecuador han dejado múltiples y fatales consecuencias que denotaron más en los asesinatos a menores de edad resultando al menos dos, muertos cada día durante el pasado 2023, según informó el Ministerio del Interior de esa nación.
La infancia de los niños ecuatorianos se ha visto marcada por episodios de violencia, tanto que la protección de sus padres al escuchar balaceras en casi cualquier barrio de Guayaquil e intentar ponerlos a salvo no ha bastado para evitar las tragedias que se registraron el año pasado.
Con una cifra total de 770 homicidios de menores de edad (edad comprendida entre recién nacidos y jóvenes de 19 años) cerró el 2023, de acuerdo con la data de la Policía de Ecuador, lo cual indicó un aumento de 640% en relación a los 104 registrados en 209, según Unicef.
La policía detalló que una buena parte de los asesinatos fueron perpetrados con armas de fuego y las víctimas, en su mayoría, fueron bebés recién nacidos y niños de hasta cuatro años de edad, al igual que adolescentes de entre 15 y 19 años, estos últimos siendo reclutados por bandas criminales para utilizarlos como peones en la ola de violencia con fines de extorsionar, asesinar, vender drogas y continuar con el ciclo delictivo.
“Cuando vemos esta cifra aterradora de 770 homicidios, nos damos cuenta de que desde hace cuatro años acá, los niños han puesto el cuerpo a la violencia”, expresó Sybel Martínez, de la organización Alianza por los Derechos de la Niñez y Adolescencia, “y ahí es que yo cuestiono, porque la protección de los niños es exclusivamente adulta. Hablamos de Estado, sociedad y familia y les hemos fallado todos”, agregó.
Según el medio El País, La Alianza por los Derechos de la Niñez y Adolescencia y distintos organismos de derechos humanos (DD. HH.) evalúan los efectos de la declaración de “estado de guerra” decretada por el presidente Daniel Noboa el pasado 9 de enero, después de múltiples atentados en los que se incluyó la toma de un canal de televisión.
Cerca de 4.000 personas han sido detenidas, entre ellas menores de edad como parte de los operativos de seguridad, “que cuando son aprehendidos hemos visto que además de ser humillados, torturados, a nadie se le ha ocurrido decir ‘un ratito, son niños”, defendió Martínez.
“Y no estamos diciendo que no sean infractores, estamos diciendo que además de infractores son víctimas de reclutamiento, de trata y de una sociedad y un Estado que efectivamente mira a la distancia lo que está sucediendo sin necesidad de proteger y que la respuesta que damos es que hay que juzgarlos como adultos”, sentenció.
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