La atleta venezolana, Yulimar Rojas, posó para la revista Vogue México, en la que ofreció una entrevista, donde abordó temas como sus vivencias de la infancia y su imposibilidad de asistir a los Juegos Olímpicos 2024, tras una lesión en su pierna izquierda sufrida en abril de este año.
“De pequeña sufrí mucho bullying. Ese fue un hecho que me persiguió toda mi adolescencia. Me decían muchas cosas. Los sobrenombres me mataban, me dejaban impotente. Me llamaban garza, jirafa, negra. Se metían mucho con mi color de piel. Como tenía el pelo ‘malo’ (afro), siempre me peinaba con un chonguito que se despeinaba y me decían negra fea. Yo pensaba: ‘Si se meten conmigo es porque soy distinta. En algún momento todas esas personas que se burlan de mí, van a conocer a la verdadera Yulimar’. Todo eso me afectó. Me creó un trauma que sólo pude superar gracias al deporte» expresó la deportista venezolana como parte de sus declaraciones.
El vacío que Yulimar Rojas deja en los #JuegosOlímpicos es el de una de las atletas latinoamericanas más vistosas y reverenciadas de los últimos años. Hoy, aunque “La Reina” se enfrenta a su peor pesadilla, el no competir, nos da una lección de resiliencia en el deporte:… pic.twitter.com/wuuHDFLU9e
— Vogue Mex y Latam (@VogueMexico) July 9, 2024
Al ser cuestionada sobre su camino hasta convertirse en la «reina» del atletismo con cuatro títulos mundiales en triple salto, respondió que tuvo un camino incialmente duro, con una familia de origenes humildes, «bajo un techo con goteras, temerosa de que la lluvia arrasara su casa», pasó a ser una mujer que, gracias a sus medallas, logró un nuevo hogar para su familia, a través de su trabajo.
“Siempre supe que era diferente. Que estaba llamada para hacer grandes hazañas para que muchos pudieran ver reflejada su historia en la mía”, explicó.
Yulimar partió desde Venezuela en 2015 cuando ya había ganado todas las competencias de su país y de Sudamérica.
«Me fui de mi país cuando estaba cumpliendo 20 años. Le huía a la idea de partir. Postergué varias veces el viaje. Fue una decisión muy difícil. Pero, me llené de valor y aposté al futuro. Siempre pensé que tenía una misión, o tengo una misión porque ese reto sigue en pie. Dentro de mí guardo Pozuelo, mi familia, mi mamá que nunca me ha dejado, mi infancia, mis primeros pasos, ese rinconcito de Puerto la Cruz que amo tanto y cada vez que voy a Venezuela trato de rencontrarme con eso”, contó la criolla entre sus anécdotas.






