“Aquí no hay obligación de nadie con nadie porque ustedes tomaron su decisión”, declaró la embajadora de Venezuela en México, Stella Lugo, al dirigirse a un grupo de alrededor de 400 venezolanos que viven en un asentamiento improvisado en Ciudad de México. Así lo reportó France 24 en un artículo publicado tras la sorpresiva visita de la diplomática el pasado 26 de abril.
El campamento, que se encuentra en la colonia Vallejo, se ha mantenido a pesar de los operativos anunciados por las autoridades capitalinas y de las quejas vecinales. En medio de estructuras hechas con madera, cartón y plástico, familias enteras esperan una salida a su situación migratoria. Para muchos, este refugio representa una escala prolongada en su intento de llegar al norte o establecerse legalmente en México.
Lugo arribó al lugar junto con funcionarios de la Ciudad de México, en un contexto tenso marcado por el intento oficial de disuadir la permanencia de estos espacios. Sin embargo, su presencia generó polémica inmediata, especialmente entre activistas y defensores de derechos humanos.
“Permitir que una representante del régimen del cual escapan miles de venezolanos forme parte de un procedimiento con personas protegidas internacionalmente no solo es imprudente y negligente, sino una violación directa de sus derechos”, criticó el abogado Francisco J. D’Angelo Ohep, director legal de la organización Venemex, en entrevista a France 24.
Desde otra organización, Farida Acevedo, directora de Venezuela Somos Todos y de la Fundación Humano y Libre, cuestionó a las autoridades mexicanas por permitir la participación de Lugo. Según lo que le respondieron, fue una parte de los propios migrantes quienes pidieron su presencia. No obstante, Acevedo advirtió: “A Nicolás Maduro no le importan los Derechos Humanos de los venezolanos, pero él está aprovechando esta coyuntura para lavar su cara”.
Por su parte, la Coordinación General de Atención a la Movilidad Humana del gobierno capitalino emitió un comunicado en el que afirma que el operativo busca cumplir con el compromiso de ser una ciudad de acogida y garantizar “un espacio transicional de pernocta seguro” para todos los migrantes.






