El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció este lunes que fuerzas aéreas israelíes ejecutan ataques “con una fuerza sin precedentes” contra objetivos clave en Teherán.
A través de un comunicado, el funcionario israelí aseguró que las acciones militares están dirigidas al “régimen y cuerpos de represión del gobierno” iraní en pleno centro de la capital persa. “Por cada disparo al frente interno israelí, el dictador iraní (Jameneí) será castigado y los ataques continuarán con toda su fuerza”, advirtió.
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Los bombardeos se intensificaron tras dos nuevos misiles lanzados desde Irán, que activaron las alarmas en distintas zonas del centro y norte de Israel. Según el servicio de emergencias israelí, no se reportaron heridos, aunque las sirenas se activaron nuevamente más tarde en el norte del país.
Por su parte, el diario Times of Israel informó que uno de los proyectiles cayó cerca de una “infraestructura estratégica” en el sur, ocasionando cortes eléctricos en varias localidades y afectando a miles de hogares, de acuerdo con la Empresa Eléctrica de Israel.
En paralelo, Estados Unidos se sumó a la ofensiva bajo la operación denominada Midnight Hammer (Martillo de Medianoche), realizando bombardeos directos sobre instalaciones nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordó. Según el Pentágono, en esta ofensiva participaron 125 aeronaves, entre ellas siete bombarderos B-2, aviones de reconocimiento, cazas y aviones cisterna, con el despliegue de al menos 75 bombas y misiles, incluidos proyectiles antibúnker.
Ante esta escalada, la República Islámica de Irán declaró ante la Organización de las Naciones Unidas que sus fuerzas armadas serán las encargadas de definir la respuesta. En su pronunciamiento, Irán sostuvo que decidirán “el momento, la naturaleza y la escala de la respuesta proporcional”, anticipando que esta tendrá “consecuencias duraderas”.






