El régimen de Nicolás Maduro manifestó este sábado 30 de agosto su “firme rechazo” a un comunicado emitido por Noruega, en el que se denunciaba un aumento de las desapariciones forzadas en Venezuela y se cuestionaban las violaciones de derechos humanos ocurridas en el contexto de las elecciones presidenciales de julio de 2024.
El canciller del chavismo, Yván Gil, calificó la postura de la Cancillería noruega como un acto de “intervencionismo ilegal e inmoral”, asegurando que se trataba de “argumentos forzados y manipulados” para atacar lo que describió como una “democracia fuerte y participativa”.
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A través de su canal de Telegram, Gil sostuvo que Noruega se estaba sumando a lo que catalogó como una “amenaza contra la soberanía venezolana” y acusó al país europeo de intentar justificar “una agresión militar del imperio estadounidense contra Venezuela”. Sus declaraciones hicieron referencia al reciente planteamiento de Estados Unidos sobre el posible despliegue de buques en el mar Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega expresó preocupación por las desapariciones asociadas con el proceso electoral venezolano, incluyendo los denominados casos de “desapariciones a corto plazo” cometidos durante y después de las elecciones de 2024.
En su pronunciamiento, emitido en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, Noruega advirtió que “el uso creciente de la desaparición forzada como arma para silenciar a los miembros de la oposición, activistas prodemocracia y defensores de derechos humanos es inaceptable”. Además, instó al régimen de Maduro a cumplir con sus obligaciones internacionales “para prevenir daños irreparables a las víctimas” y a garantizar los derechos de expresión y participación política de la ciudadanía.






