Veintisiete militares recluidos en el Centro de Procesados y Penados Militares Guaicaipuro, en Charallave, estado Miranda, continúan en huelga de hambre desde el 21 de octubre, según denunció el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).
De acuerdo con la ONG, la protesta busca presionar a las autoridades penitenciarias para que los escuchen y atiendan sus demandas. Los familiares alertaron que la situación en el recinto es grave, ya que los presos sociales han amenazado con secuestrar a los militares si no obtienen respuestas, lo que ha generado un clima de tensión entre los internos.
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Según lo informado por el OVP, los 27 militares, quienes comparten prisión con 52 detenidos por delitos comunes y ocho funcionarios policiales, temen por su seguridad, ya que los presos sociales fueron trasladados desde recintos como Tocuyito y Tocorón y han lanzado advertencias tras no recibir atención médica ni respuestas a sus protestas anteriores.
Además, las condiciones en el recinto han sido fuertemente criticadas. Los familiares denunciaron que el Cenapromil-Charallave es un espacio inacabado que carece de infraestructura básica, como electricidad y agua potable. «Hay pocas paredes y no cuentan con un techo de concreto, solo sobreviven entre barrotes, lo que hace parecer a este sitio como una jaula gigante», describieron.
Por otro lado, los familiares alertaron sobre la falta de camas adecuadas, servicios médicos y la calidad del agua, que es marrón y no apta para el consumo, lo que ha generado enfermedades gastrointestinales e infectocontagiosas entre los internos “que se tienen que curar ellos mismos”.
27 militares continúan en huelga de hambre hasta no recibir respuestas en Cenapromil-Charallave https://t.co/GFhhY78xXx
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) October 22, 2024
OVP exige intervención de autoridades ante las denuncias de violaciones de DD. HH. en el recinto
En cuanto a la alimentación, los familiares indicaron que las raciones que se suministran son insuficientes para cubrir las necesidades nutricionales básicas. «La comida es la misma bazofia que se suministra en el resto de las cárceles venezolanas: no ingieren proteínas, grasas, lípidos y frutas; por el contrario, sobreviven con arepa de harina amarilla, granos, arroz y pasta”, indicó la ONG.
En ese sentido, el OVP hizo un llamado urgente a las autoridades nacionales e internacionales para que intervengan en esta situación y se “restablezca los derechos humanos que tienen todas las personas privadas de libertad” en dicho recinto.
“Estamos informando al Comisionado Edgar Stuardo Rolón Orellana, Relator sobre los derechos de las personas privadas de libertad de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y al Comité contra la Tortura de Naciones Unidas (CAT)”, indicó la organización.






